Es un hecho que el nivel de los atletas va aumentando año tras año, y prueba de ello son las continuas mejoras en marcas mundiales que se consiguen cada temporada. Para un atleta de élite, cada vez es más difícil llegar a las primeras posiciones, los amplios conocimientos en técnicas de entrenamiento han sido y seguirán siendo cruciales para la mejora, pero ni mucho menos son el único factor.

En este sentido los avances en ciencia y tecnología podrían ser la clave para la mejora del rendimiento deportivo en los próximos años. ¿Qué diferencia a un deportista amateur de un profesional? Seguramente habrás escuchado el comentario de yo nunca llegaré a ese nivel, no tengo su genética. ¿Está la clave del asunto en los genes? El estudio de la genética en campos como la medicina está muy extendido, pero ¿de que disponemos a nivel deportivo? ¿en qué consisten los test genéticos? ¿Pueden darnos respuestas directas sobre nuestro rendimiento? Os lo explicamos brevemente.

Podríamos entender el genoma como el manual de instrucciones de nuestro organismo, una gran librería donde están descritas todas y cada una de las características que tenemos como individuo. El color de tus ojos, tu carácter, e incluso tu predisposición a tener una enfermedad están descritos en ella. Entonces, si es tan fácil como ir y leer nuestro genoma ¿porque no se ha explotado todavía más?

Bien, imagínate ahora una librería con más de 25.000 libros, y cuyo orden no es fácil de descifrar. En ella está la información sobre tu color de pelo ¿pero qué libro debes abrir para encontrar esta información? Los recientes avances en la última década en las tecnologías de secuenciación masiva han permitido reducir de forma asombrosa el coste en la generación de estas librerías, ampliando el campo de aplicación desde la medicina hasta por ejemplo el deporte. Pero ahora viene la segunda parte, y es la de poder descifrar esta información y saber en qué libro podemos encontrarla.

“Los humanos compartimos el 95% de nuestro ADN con los chimpancés. Con éstas diminutas diferencias, ¿cómo se explica la gran variedad entre personas que observamos?”

En este sentido, cada vez encontramos más centros en donde nos podemos realizar el llamado test genético. Hasta ahora, estos test se aplicaban únicamente a campos como el de la medicina, para conocer si eras propenso a padecer una determinada enfermedad; pero los avances en las técnicas de secuenciación han permitido ampliar el espectro de aplicación a otros campos, como el deportivo, que estaba esperando con los brazos abiertos.

Los test genéticos se focalizan en ambas partes descritas, primero generan estas librerías para cada individuo y luego mediante estudios previos y grandes bases de datos son capaces de relacionar algunos aspectos como tu propensión a las lesiones, tu capacidad muscular o tu resistencia deportiva con las variantes de tus genes.

Vayamos al fondo de la cuestión. La diferencia genética entre seres humanos es extremadamente pequeña, de alrededor de un 0.01%. De hecho, los humanos compartimos el 95% de nuestro ADN con los chimpancés. Con éstas diminutas diferencias, ¿cómo se explica la gran variedad entre personas que observamos? La respuesta está en pequeños cambios que producen grandes efectos.

Cada individuo tiene unas variaciones genéticas que lo hacen único y es cuando analizamos estas variaciones cuando damos respuesta a preguntas como la capacidad que tenemos para realizar un determinado deporte. Por poner un ejemplo, los denominados snips en inglés (Single Nucleotide Polymosphism) son mutaciones en una única letra de nuestro código genético (que contiene más de 6.4 billones de letras), pero que pueden tener consecuencias a nivel global. Un ejemplo muy radical es la mutación del gen que produce la llamada miostatina, un factor que inhibe el crecimiento muscular, que al inactivarse por una mutación permite a los individuos generar masa muscular fuera de los valores normales.

Otro ejemplo sería el llamado “gen de la velocidad”, un polimorfismo de un gen que codifica una proteína, que permite la generación de fibras musculares de contracción rápida, que permiten correr de manera más rápida y explosiva.

Con una simple muestra de saliva se puede tener una idea de tu capacidad de oxigenación, tu resistencia o tu capacidad de recuperación

¿Significa que podemos predecir si seremos buenos corredores según la “versión” de genes que tengamos? No, no es tan sencillo. Por un lado, tenemos varias copias de determinados genes, esto significa que quizás tengamos una mutación en uno, pero quede compensado por la otra copia que no está mutada. También los factores ambientales como la dieta, el entrenamiento, etc. interfieren en cómo ese gen actúa o incluso si se activa o no.

Hacia donde se dirigen actualmente los esfuerzos es a generar listas de posibles variaciones en algunos de nuestros genes y el efecto que estas causan en diferentes aspectos. Los actuales test genéticos se basan precisamente en la observación de los genes contenidos en estas listas, que han sido previamente generadas a partir del estudio de miles de individuos. De esta manera, con una simple muestra de saliva se puede tener una idea de tu capacidad de oxigenación, tu resistencia o tu capacidad de recuperación; consiguiendo así, realizar planes de entrenamientos y nutrición mucho más personalizados.

Aun así, los test genéticos pueden darnos algunas pistas, pero no pueden garantizarnos que el rendimiento deportivo que observamos se deba exclusivamente a nuestra composición genética. Los genes son importantes, pero el éxito siempre está asociado a un buen entrenamiento, dieta y como siempre a nuestra fuerza de voluntad y capacidad de superación.

LBDC (17 de Febrero 2020) Test genéticos y rendimiento deportivo Recuperado de: https://www.sport.es/labolsadelcorredor/test-geneticos-y-rendimiento-deportivo/amp/

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